Abu Simbel Profanation

Publicado por stanly el 09/12/2010  Añadir comentarios
09 dic.2010
 

abu-simbel-profanationLlegamos por fin a la tercera y última entrega de la saga protagonizada por Jonhy Jones, Abu Simbel Profanation, uno de los títulos que se ha ganado por méritos propios un lugar en el olimpo de los grandes clásicos de Spectrum. Si en las dos anteriores entregas nos divertimos de lo lindo con sus aventuras, en esta no solo nos lo pasaremos de miedo sino que además agotaremos nuestra paciencia si es que antes no enloquecemos. Y es que nos encontramos ante uno de los juegos más difíciles que podíamos cargar en nuestro ordenador por aquellos tiempos. De hecho, se ha convertido en el perfecto ejemplo del San Benito que acompañaba al software español por tierras británicas, el de la extrema dificultad que muchas veces caracterizaba a los lanzamientos ibéricos.

Si hay algo que a estas alturas debería saber nuestro atribulado aventurero es que lo más recomendable es no molestar a los espíritus de los difuntos, pero parece que esto se le olvido cuando entró en el mítico templo de Abu Simbel dispuesto a descubrir sus más escondidos secretos. Ramses II no se lo tomó muy bien, y lo convirtió en una especie de bicho narizón que la verdad, muy agraciado no era. Así que a Johny no le queda más remedio que volver al templo y averiguar la manera de recuperar su forma humana, olvidándose por una vez de tesoros y valiosas estatuas.
La aventura comienza cuando se cierra detrás de nosotros la puerta de entrada al templo, custodiada por una altísima estatua que barra el camino de salida. Nos encontramos en una oscura sala, con un murciélago revoloteando de aquí para allá, unas gotitas de ácido que caen del techo y un ladrillo que parece tener vida propia. ¡Y esto es solo en principio! Serpientes, arañas, momias, barreras eléctricas y pirañas nos esperan en las profundidades de las cámaras secretas dispuestos a evitar que lleguemos a la sala mortuoria donde averiguaremos la frase que nos librará del hechizo.
En total son 44 cámaras comunicadas entre sí, con pocas posibilidades de elegir un camino u otro, lo que hace que el recorrido sea bastante lineal. Sin embargo, en algunas ocasiones deberemos resolver algún que otro puzzle no demasiado complicado para poder seguir avanzando, incluso obligándonos a pasar de nuevo por pantallas ya vistas. Esta linealidad se ve compensada con la proliferación de una serie de llaves que bien usadas abrirán nuevos caminos cerrados hasta entonces, cosa que le da mayor profundidad al juego, y cierta sensación de libertad.

Si hay algo a lo que Johny no está acostumbrado es a enfrentarse al peligro con las manos vacías, pero esta vez tendrá que aprender a hacerlo si quiere sobrevivir. Vamos, que no disponemos de ninguna ayuda ni arma que nos facilite nuestro objetivo. Lo único que hace más llevadera la aventura es la posibilidad de saltar a dos alturas diferentes, por lo que será básico estar al tanto de cuándo realizar un salto largo o uno corto. Estos son los movimientos disponibles que tenemos para el control de nuestro héroe, junto con el movimiento lateral a derecha e izquierda; ni siquiera podemos agacharnos en los momentos críticos.

En un lugar de nuestro recorrido aparecerá una gran gema de la que lo único que nos interesa es el color que tiene, ya que casi al final de la partida tendremos que elegir una de las cinco puertas que nos permitirá avanzar, y que es del mismo color que la piedra preciosa. Esto saco de quicio a más de uno; primero porque en ningún lugar te lo explicaban y debías adivinarlo por ti mismo, y segundo porque muchos de nosotros jugábamos con televisores en b/n o de fósforo verde que hacían prácticamente imposible adivinar el color. Como consuelo cabe pensar que no muchos fueron los que llegaron a la pantalla treinta y seis, que es donde tenemos que elegir el color, por lo que ni siquiera se dieron cuenta de su existencia, aunque esto no borra el grave (aunque perdonable) error de diseño.
Poco a poco iremos avanzando por los pasillos y descendiendo hasta nueve pisos de profundidad, atravesando cámaras y grutas, evitando caer al lago que hay en lo más profundo del templo y llegando finalmente a la sala de Ramses II, donde se nos mostrará el ansiado premio. Y si quieres un buen consejo, no esperes grandes fuegos de artificio o cogerás a tu querido Spectrum y saldrá volando. Consuélate con el placer de la recompensa conseguida con tu esfuerzo y sudor, que quién no se consuela es porque no quiere.

Estamos sin duda ante la mejor entrega de toda la saga, e incluso independientemente de ella, ante uno de los mejores juegos del software español. El diseño del mapeado es sublime, y consigue hacerte creer que estás perdido cuando es bastante difícil que esto ocurra por el propio diseño del recorrido y la linealidad que esconde. Conseguir las piezas de vas encontrando y averiguar donde utilizarlas se llevará gran parte de tu esfuerzo y conseguirá desquiciarte mientras intentas imposibles saltos milimétricos entre las plataformas. Y es que la precisión requerida en tus movimientos es máxima, y en bastantes ocasiones te detendrás para estudiar el movimiento de tus enemigos, que a veces pueden ser hasta tres al mismo tiempo. ¡Una locura! Para ello disponemos de diez cortas vidas sin posibilidad de aumentar su número. Un bonito detalle por parte de Víctor es no habernos impuesto un límite de tiempo ¡mil gracias!

Los gráficos son muy buenos, con diferentes decoraciones en el recorrido, una paleta de colores muy adecuada y sin prácticamente superposición de gráficos. El movimiento de Jonhy muy preciso y fácil de controlar, con un mapeado de teclas que aunque no se puede cambiar, es bastante intuitivo. El sonido también está a la altura, con efectos en las gotas del agua que caen del techo, en nuestros pasos y saltos y en los saltos por los teletransportadores.
Ah, y destacar que por primera vez en la saga la caratula de la cinta fue dibujada por el insigne Azpiri, marca de la casa y artista de muchisimos de los lanzamientos de Dinamic, siendo gratamente recordado por muchos de nosotros. Asimismo, esta vez si que hubo versiones para Amstrad y MSX, lo que ayudó a una mayor difusión del juego.

Profanation es uno de mis juegos preferidos del Spectrum de todos los tiempos, al que dediqué larguísimas tardes sin conseguir pasármelo, algo que si conseguí ya de mayor, aunque he de reconocer que con cierta pokerizada ayuda. Qué le vamos a hacer… Estoy seguro de que has jugado alguna vez al Profanation, pero si aún no lo has hecho o le dedicaste poco tiempo ¡cierra ahora mismo zona48k y corre a echar unas cuantas partidas!

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Abu Simbel Profanation, 8.3 out of 10 based on 3 ratings

  3 comentarios a “Abu Simbel Profanation”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Llegamos por fin a la tercera y última entrega de la saga protagonizada por Jonhy Jones, Abu Simbel Profanation, uno de los títulos que se ha ganado por méritos propios un lugar en el olimpo de los grandes clásicos de Spectru…..

  2. Nuevamente, gallina de piel. No recuerdo pokes, recuerdo una combinación de teclas tipo “VICTOR”, todas al mismo tiempo en la primera pantalla, daba vidas infinitas o algo así… era en este juego?

  3. No pasé nunca de trastear un poco con el, sin embargo hoy con los emuladores (En su día también si disponías de algún interface tipo Disciple). resulta interesante jugar salvando la partida, pudiendo recuperarla tras una metedura de pata, es un truco intermedio entre los Pokes y jugar tal y como se concibió.

    Es lo que he hecho con Teodoro no sabe volar y aún así han sido unas cuantas horas de juego ameno.

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