Para cualquier compañía de software los primeros pasos podían ser determinantes para labrarse o no cierto renombre dentro de la emergente industria de los videojuegos. Imagine Software lo tuvo claro desde el principio y su primer lanzamiento fue un clamoroso éxito. Tanto que se convirtió
en uno de los juegos más vendidos en las navidades de 1983. El programa en cuestión fue Arcadia, lanzado tanto para VIC-20 como para Spectrum 16k. Posteriormente se versionó para Commodore 64, en 1983.
Lejos de pretender ser innovador, Arcadia es un mata-marcianos en toda regla que bebe de las mismas fuentes que el Phoenix de Taito y otras recreativas. La mecánica es sencilla: a bordo de nuestra nave espacial debemos deshacernos de las hordas alienígenas que nos atacan en incansables olas de hostiles naves. Estas nos llegan desde la parte superior de la pantalla describiendo movimientos tanto verticales como horizontales. Nuestro objetivo es sobrevivir durante el tiempo que nos marca un reloj en cuenta regresiva desde noventa y nueve hasta cero. En ese momento, unas naves totalmente diferentes toman el relevo e inician su particular ofensiva. Y así hasta un total de doce tipos de enemigos que se repetirán cíclicamente hasta que agotemos todas las vidas.
Para defendernos de ellas y poder eliminarlos contamos con un laser que llega hasta poco más allá de media pantalla. Manteniendo pulsado el botón de disparo, la ráfaga es continua y entonces no nos vemos obligados a apuntar con precisión. Si las naves que queremos eliminar se encuentran fuera de nuestro radio de acción, nuestra nave es capaz de elevarse mediante un propulsor para ir más allá de la mitad de la pantalla. Esto mismo nos permitirá además esquivar a naves que estén a nuestro mismo nivel en el tercio inferior.
Los gráficos cumplen sobradamente su cometido, y más si tenemos en cuenta las cualidades técnicas de las máquinas para las que se programó, de las que curiosamente fue la versión de Commodore 64 la que se llevó la peor parte. Quizás mejoró algo el sonido, pero los gráficos no estaban a la altura y el interminable tiempo de carga (dicen que de dieciocho minutos) lo hacía insufrible. En cambio, Speccy movía las naves con soltura en un espacio completamente negro, sin resentirse del número que hubiera en pantalla. Me pregunto si no podrían haber puesto unos puntitos brillantes a modo de estrellas. Los enemigos son variados, tanto en forma como en colorido, y su nivel de dificultad va in crescendo a medida que subimos de nivel.
Con este juego Imagine… the name of the game, consiguió el empujón definitivo para iniciar la que sería una fructífera carrera empresarial con grandes lanzamientos por el camino, hasta que fue adquirida por Ocean en 1989. Pero esa es otra historia que contaré en otro momento. Mientras tanto, echaros unas partidas al Arcadia, veréis lo que dan de si 16 KB.

Una tarde en clase, un amigo que fue el primero en tener el Spectrum, nos dijo a varios que le habían pasado un juego genial de marcianitos. Evidentemente fuimos directamente a su casa nada más salir del colegio. Cargamos el juego y en la pantalla salió la presentación del Arcadia. Nos pasamos toda esa tarde y el resto de la semana jugando al mismo juego e intentando conseguir el record de puntuación.
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