A Wally Week lo conocimos en su primera aventura para Mikro-gen, mostrándonos lo duro que es trabajar en un taller mecánico. Automania (1984) fue la primera entrega de una saga que poco a poco nos iría presentando a toda la familia Week: Pyjamarama (1984), Everyone’s a Wally (1985), Herbert’s Dummy Run (1985) y Three Weeks in Paradise (1986) nos harían pasar momentos entrañables y terriblemente complicados junto a sus protagonistas.
Wally trabaja de mecánico en un taller muy popular del barrio obrero donde vive y gracias a su buen hacer el trabajo comienza a acumularse. Tiene diez coches para entregar antes de que acabe el día o su jefe le dará una buena reprimenda; pero parece que las cosas hoy se están torciendo y de repente las herramientas han decidido complicarle su labor cobrando vida. Vaya, solo le faltaba eso! En fin, tendrá que poner todo su empeño si quiere conservar el trabajo.
El taller está dividido en dos locales: el taller propiamente dicho, donde está el coche que estemos reparando en ese momento y el almacén donde están las seis piezas que necesitamos. Se podría decir que el establecimento no es el paradigma del orden, encontrandonos latas de aceite y herramientas desperdigadas por todos los rincones que deberemos esquivar saltando por encima suyo si no queremos tropezar. Podemos usar unas plataformas móviles que nos ayudan a llegar hasta las piezas, pero debemos calcular bien el salto o caeremos al piso inferior, perdiendo una vida de las tres que tenemos. Cuando hayamos recogido una de las piezas, volveremos al taller para colocarla donde corresponda, evitando un par de ruedas y un ordenador que pululan por el suelo, además de varias herramientas que caen desde unas cintas transportadoras que hay en el techo.
Tenemos un tiempo límite para cada una de las piezas y si conseguimos colocarlas sin que se agote, este se incrementará de nuevo. Una vez hayamos colocado las seis piezas, entregaremos orgullosos el coche a su propietario y nos pondremos manos a la obra con el siguiente.
Evidentemente, cada nivel que subamos es más difícil que el anterior pero a cambio nos obsequiarán con una vida extra, que buena falta nos hace. Por cierto, los modelos de los coches cambian en cada pantalla: comenzaremos con un 2cv, seguiremos con un Jeep, un Mini, un Porsche, etc… hasta acabar con un Rolls Royce. Como curiosidad decir que hay uno de los coches que se va marcha atrás.
El juego fue una buena carta de presentación de la saga Week y aunque la temática cambiaria en las sisguientes entregas pasando al género de las video-aventuras, si que presenta la considerable dificultad característica de todas ellas. Automania se presenta como un buen arcade con ciertos tics plataformeros que bebe directamente de las fuentes del Manic Miner, aunque adaptándolo a las maneras de hacer de Mikro-Gen.
Los gráficos son muestran gran cantidad de detalles y están bien definidos, con un protagonista de gran tamaño que hace gala de una conseguida animación, al igual que el resto de artefactos en la pantalla. Por otra parte, decir que no consiguieron evitar la superposición de gráficos debido al diseño de las pantallas en si mismas. En mi opinión 48K daban para otra pantalla más en forma de otro local donde realizar alguna acción diferente, evitando de esta manera que la acción se pueda volver repetitiva. Por otra parte, esto es algo que rectificaron brillantemente en los posteriores juegos de Wally. El sonido no está mal pero se agradece la posibilidad de poder desconectarlo, aún a costa de quedarnos únicamente con unos paupérrimos efectos sonoros que se limitan a lo básico. Ni siquiera hay algún efecto para el salto. En este apartado si considero que se quedaron cortos. En lo que Mikro-Gen estuvo a la altura fue en la dificultad, poniéndonos sobre aviso de lo que nos vendría posteriormente. A su favor está la precisión con que Wally responde a nuestras órdenes, esencial a la hora de ejecutar los precisos saltos que daremos durante la partida. La versión para Commodore 64 es bastante parecida a la del Speccy, y aunque aprovecha mejor el hardware con el uso de los sprites para las animaciones, tengo que decir que me parece más entrañable la versión para Speccy.
En definitiva Automania es un buen juego, bien acabado y adictivo hasta que acabemos con él. Mikro-Gen se apuntó un buen tanto y cosechó buenas críticas, creando expectación entre el público para sus siguientes juegos. Es justo decir que de toda la saga, Automania es quizás el juego menos conocido, o mejor dicho, reconocido. Pero si quieres pasar un buen rato, no lo dudes, ponte el mono de trabajo y manos a la obra.
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Qué gran juego… horas y horas me pasaba jugando.
¿Sabíes como se llama la melodía que salía en los créditos? Era muy…. martilleante.
Es el comienzo de una gran saga.
Por cierto, hace bastantes años entrevisté a David Perry con alguna pregunta acerca de Wally, si la quieres para tu blog te la facilito, es interesante. Te puedo facilitar también una ilustración de Wally que hice para un especial de la extinta página El Mundo del Spectrum.
Me encantaria. Ya me pondré en contacto contigo. Gracias!!!