Tras el lanzamiento de sus dos primero juegos para ZX Spectrum 16k, Ultimate no se quiso hacer esperar y un mes después presentó las que serían sus dos últimas entregas para esta plataforma, ya que en el futuro programarían únicamente para la versión de 48k y otros ordenadores como el Commodore 64. Es posible que Cookie y Tranz Am no llegaran a las cotas alcanzadas por sus antecesores, sobre todo este último, pero mantuvieron un nivel por encima de la media. Los hermanos Stamper seguían en forma…
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En Cookie nos transformamos en Charlie, un atareado cocinero al que se le acumulan los problemas para poder preparar el fantástico postre que servirá a sus comensales al mediodía. Parece ser que los ingredientes no están muy de acuerdo en formar parte de tan suculento pastel y han decidido ponérselo un poco difícil si quiere cocinarlos en su horno. Estos son cinco: chocolate, queso, azúcar, natillas y piel rallada de limón, todos ellos perfectamente almacenados y clasificados en un armario que puedes ver a la derecha de la pantalla.
En cada uno de los niveles abriremos el cajón correspondiente e irán saliendo los díscolos ingredientes dispuestos a ser un verdadero incordio. Por suerte tienes harina suficiente para enviarlos directamente al bol disparándoles unos saquitos que los dejaran totalmente blancos. Si lo haces en dirección al recipiente, estos caerán en él e irá disminuyendo el contador que allí aparece hasta llegar a cero para pasar al siguiente nivel. Sin embargo, si les disparas sin apuntar al bol, simplemente harás que estos queden atontados unos segundos, pudiendo ir a parar directamente a la basura. Y para complicarlo más… Al igual que pululan por la pantalla los rebeldes componentes de tu pastel, verás como en los cubos de basura aparece la cabeza de un monstruito con sed de venganza por haber sido cocinado y dispuesto arruinarte el día lanzando
todo tipo de desperdicios. Puedes intentar dispararle para que no cumpla su amenaza, pero si no lo consigues tendrás que evitar a toda costa que estos caigan en el recipiente o verás como el contador aumenta en cinco el número de unidades necesarias para pasar de nivel. Y por si todo esto no fuera suficiente, de los cajones del armario también surgirán diversos utensilios que te perseguirán por toda la pantalla hasta dar contigo si no logras esquivarlos.
Dispones de cuatro vidas para acabar el juego y tan solo el contacto con alguno de los objetos que corren por la pantalla podrán acabar con ellas. Si tienes en cuenta que te podrás encontrar con hasta cinco ingredientes, un residuo y un utensilio al mismo tiempo, podemos decir sin lugar a duda que estamos ante un juego bastante difícil. Fue precisamente esto último y su indudable parecido a los dos anteriores juegos, lo que más críticas recibió por parte de la prensa especializada aún consiguiendo buenas puntuaciones. Y es que aunque estamos ante un juego con una mecánica sencilla que en principio contribuye a la jugabilidad, está lastrado por una dificultad que hace complicado finalizarlo aún con tan solo cinco niveles, y puede hacer caer en el desanimo a más de uno.
Los gráficos siguen la estética marcada por la compañía en sus inicios, con cierto aire a dibujos animados que los hace muy simpáticos y un buen acabado técnico que les da buena definición, colorido y un control muy bien ajustado. Los efectos sonoros también contribuyen a esta sensación de buen producto que los hermanos Stamper supieron imprimir a sus programas.
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Tranz Am supuso un cambio radical en su planteamiento respecto a los otros juegos de la compañía, dejando de lado el grafismo de animación y el toque arcade para ofrecernos montar al volante de un vehículo en pleno año 3472, era post-nuclear donde las hubiera y en la que el oro fue sustituido por petróleo. Este giro en la trayectoria de la compañía no fue del todo bien acogido, y de los cuatro juegos aquí tratados fue el que menos entusiasmo levantó en publicaciones especializadas y público en general. Bien es cierto que quizás, y es justo decirlo, daba la sensación de ser el juego al que menos tiempo habían dedicado en su diseño y programación. Sin embargo, supo mantener dignamente los niveles de jugabilidad a la que ya nos habíamos acostumbrado tan fácilmente con los lanzamientos de ultimate.
A los mandos de un Super Blown Red Racer participaremos en una peligrosa carrera contra dos contrincantes a través de una extensa área por la que recorreremos diferentes estados de USA. Nos situamos en un escenario desértico y pedregoso donde han distribuido los ocho trofeos que debemos encontrar antes que nuestros oponentes para alzarnos con la victoria. No hay tiempo límite para ello y solo las tres vidas de que disponemos pueden evitar que ganemos la partida. Y os puedo asegurar que hasta Max Rockatansky lo habría tenido difícil…
Como digo, el paisaje se compone de un extenso desierto donde nos cruzaremos con rocas, arboles y distintos obstáculos que debemos esquivar sino queremos estrellarnos fatalmente. Al mismo tiempo, y guiándonos por un útil mapa, podemos localizar las gasolineras donde repostar antes de agotar el combustible de nuestro coche. Cabe resaltar que el tamaño del mapeado es enorme, unas seiscientas veces mayor que el area de juego que podemos ver; pero esto que en principio era una virtud pasó a ser un pequeño hándicap, ya que propició cierta sensación de vacío ante la ausencia de objetos decorativos que llenaran un poco más tan amplio escenario. Por suerte, e imagino que debido a que los hermanos Stamper fueron conscientes de ello (16k obligaban), los trofeos se reparte de manera aleatoria en cada partida, añadiendo un aliciente a no dejar ningún rincón sin explorar.
Nuestros oponentes son muy agresivos y no dudaran en chocar contra nosotros para evitar que ganemos, pero que no cuenten con que se lo pondremos fácil. Disponemos de un radar en la pantalla para ver su posición en un radio de acción bastante amplio que nos ayudara a evitar encuentros indeseados aunque no siempre será posible, sobre todo cerca de una gasolinera o de un trofeo. En este caso podemos pisar a fondo nuestro acelerador accionando un turbo que nos llevará a la friolera de ¡¡ cuatrocientas millas por hora !! Eso sí, vigila que la temperatura del motor no llegue al límite o nos dejará vendidos ante nuestros adversarios.
Juego no muy vistoso pero con gráficos cumplidores, jugabilidad y dificultad bastante ajustadas y la originalidad de su planteamiento consiguieron que siguiéramos esperando con ansia los nuevos juegos de la bienvenida Ultimate.
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