29 nov.2009
 

dropzoneDropzone (1984) de Arena Graphics sorprendió a propios y extraños con una adaptación fantástica del clásico Defender (1980) para Commodore 64. Los mata-marcianos no eran uno de los géneros estrella en nuestra máquina y los buenos shoot’em-up eran escasos, así que cualquier novedad era bienvenida. Jeff Minter ya nos había proporcionado buenos momentos con su particular manera de hacer las cosas y dándole una vuelta de tuerca más al Defender con Attack of the mutant camels y Revenge of the mutant camels. Y aunque no estaban nada mal – hablaremos largo y tendido de ellos y de él – no era lo mismo atacar a camellos que a marcianos, ¿no? Dropzone nos dió lo que esperábamos…

Corre el año 2085 y pocos son los que han sobrevivido a las devastadoras guerras robot. En su empeño por subsistir, los pueblos de la tierra se unen para diseñar una nave, un crucero de propulsión con el que escapar a nuevos sistemas solares. Esta nave esta propulsada por Tacheon, pero en la Tierra quedan pocos recursos disponibles y deberán ir a recolectarlo al IO, la segunda luna de Júpiter. Allí se puede encontrar gran cantidad de este material y para su recolección construyeron una base de almacenaje en uno de los muchos cráteres que hay en el área. Lo que no sabían es que no estaban solos en el planeta y no tardó mucho en llegar un primer ataque de las hordas alienígenas. Tu misión, como no, será la de proteger a los recolectores y al material recogido de los hostiles enemigos.

El protagonista viaja en una especie de traje muy parecido al del Jet Pac, con un láser que le permite defenderse y una mochila que le mantiene en el aire mientras la accionamos. La acción, al igual que en el Defender,  se desarrolla con una vista lateral del juego. La superficie del planeta está muy detallada, y permite ver claramente los cráteres, colinas e incluso la rugosa lava volcánica. El cielo es totalmente negro si bien se divisan las estrellas en el espacio exterior. En la parte inferior de la pantalla disponemos de un mapa donde podemos localizar a los humanos que quedan por rescatar y a los simpáticos jupiterianos.
Hay ocho  tipos de enemigos, cada uno con características y comportamientos diferentes. Sus nombres son: Nemesite, Spore, Planter, Blunder Storm, Trailer, Android, Nmeye y Anti Matter. Evidentemente los más difíciles irán apareciendo a medida que vayamos superando niveles. Algunos se dividen en varias partes al ser alcanzados por nuestros disparos, otros van a una velocidad endiablada e incluso hay nubes que dejan caer una cortina de lluvia mortal. Los humanos están representados por una especie de pods esféricos de color azul fácilmente reconocibles en la superficie del planeta. Me sorprende un poco que visto el detalle con que se programó el juego no cuidaran un poco más las proporciones del protagonista respecto al resto. Da la sensación de que él es demasiado grande o el resto son un poco pequeños.

Nuestro héroe sobrevuela la superficie lunar a media altura cuando aparecen los primeros enemigos. Podremos ver su situación en el mapa antes mencionado, al igual que la de los terrestres que estaban en el exterior en ese momento. En cuanto rescatemos a uno de los nuestros, lo depositaremos sobre la pista de aterrizaje para que pueda refugiarse, siempre y cuando esta este libre. Mientras tanto, las naves enemigas intentaran derribarnos a menos que consigamos esquivar sus láseres, así que lo mejor que podemos hacer es pagarles con la misma moneda intentando no herir a los nuestros en el fragor de la batalla. Ellos intentarán secuestrar alguna unidad terrestre, pero si la derribamos a tiempo conseguiremos que esta caiga de nuevo a la superficie. También dejarán caer una especie de mina móvil a la superficie, con la misma forma que los pods humanos pero de color rojo, que rodará hasta chocar con un terrícola explotando los dos si no lo evitas destruyéndola antes que esto ocurra.
Tenemos algunas ayudas que nos facilitan la misión. Para comenzar tenemos tres bombas que destruirán tantas naves como haya en ese momento en la pantalla, accionando la tecla ‘Espacio’. Si presionamos cualquier otra nuestro héroe se volverá indestructible por un tiempo limitado que veremos representado con una pequeña barra en la parte inferior. En total disponemos de tres vidas para sobrevivir a los diez ataques que lanzarán los enemigos contra nuestra explotación minera. Si nos alcanzan, saltaremos por los aires en una explosión de fuegos artificiales espectacular. Cada diez mil puntos nos veremos recompensados con una vida y una bomba extras. En definitiva, pasaremos de nivel cuando ya no quede nadie para ser rescatado y ninguna nave sobrevolando el cielo de IO.

Los gráficos están muy conseguidos, con una superficie lunar detallada y unos enemigos reconocibles, aún siendo de un tamaño no muy grande, y que tendremos bien localizados en el plano inferior. El movimiento es frenético y suave, corriendo a 50hz en todo momento. Por reprochar algo, cuando nos disparan cuesta distinguir las balas enemigas que están representadas por un triste cuadradito blanco. Añadamos al apartado del debe lo comentado anteriormente sobre el tamaño de nuestro héroe. El sonido está bien integrado en el juego, sin sonar ninguna melodía durante la partida, pero con todo un despliegue de efectos sonoros: explosiones cuando nos destruyen, avisos cuando aparecen nuevos enemigos, el rugir de nuestro propulsor, disparos, etc…
Aún teniendo en cuenta que pasaron varios años entre Defender y Dropzone, este supera claramente al primero en gráficos, y casi diría sonido, con una máquina en teoria inferior como el Commodore 64. Es más, si comparamos este juego con la propia versión del Defender en C64, gana por goleada.
La dificultad no es baja, aunque sin llegar a ser desesperante en ningún momento. Es primordial hacerse con el manejo de nuestra nave y saber interpretar el mapa inferior para imaginar por donde y a qué velocidad nos aparecerán los enemigos. El movimiento es muy rápido y el juego pondrá a prueba nuestros reflejos constantemente. Es evidente que los jugadores del antiguo Defender parten con ventaja. Yo personalmente nunca conseguí acabar el juego, aunque avancé varios niveles.

Archer MacLeanLa crítica se deshizo en elogios hacia el juego, siendo Gold medal en Zzap64 y manteniéndose en los primeros puestos de las listas durante meses. Su programador Archer MacLean tuvo bastantes problemas con su editor en el cobro de los royalties. Parece ser que el editor le dijo que pasados dieciocho meses habían dejado de producirlo, y por tanto no tenían porque pagarle. Sin embargo, Archer viajó lo suficiente como para darse cuenta que no era así y poder recoger suficientes pruebas para mostrarlas en un juicio que le daría la razón. Con los pagos atrasados se compró un Ferrari.
En definitiva, un grandísimo juego del cual disfruté en su momento y que aún juego de vez en cuando… ¡¡Pero sigo sin pasármelo!!

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Dropzone, homenaje a Defender..., 8.0 out of 10 based on 1 rating

  3 comentarios a “Dropzone, homenaje a Defender…”

  1. No lo conocía, el parecido es tremendo con otro cierto juego jejeje

    Mejorable el sprite del astronauta, pero la jugabilidad está muy bien.

  2. Muy interesante el articulo, de hecho me has recordado un genial juego publicado en una revista que se podría considerar una versión de defender….. entre sus creadores Jonathan Smith: Hyper active. Y me parece un juegazo http://www.worldofspectrum.org/infoseekid.cgi?id=0002413

    Un Saludo
    T.BRazil

    • Gracias. Este no lo he jugado pero tiene buena pinta. Me lo apunto para darle un vistazo.
      Saludos, Stanly.

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