En el mundo de los adultos ya sabemos que los lugares mágicos andan un poco escasos, pero cuando se es un niño somos capaces de descubrir imposibles rincones donde cualquier cosa especial puede ocurrir en un instante. Y en este imaginario infantil de la fantasía un lugar destaca por encima de los otros, las buhardillas, y si no ¿quién siendo niño no deseó subir al desván para ver qué maravilloso tesoro se escondía tras la penumbra y bajo polvorientas sábanas? Ya le ocurrió a Bastian en La historia interminable, donde vivió inimaginables aventuras a través del libro que “tomó prestado” en aquella lúgubre librería y que leyó escondido en el altillo de su colegio, bajo una manta y a la luz de un pequeño tragaluz. Y ahora te ocurrirá a ti, aunque aún no lo sabes…
Aquella lluviosa tarde nuestro protagonista, al que llamaremos Elric, decidió ir a visitar a su abuela. Merendaron un delicioso chocolate caliente y tiernos bizcochos, como sabía la dulce anciana que le gustaban a su nieto, y tras una larga charla esta se quedó dormida en su butaca, así que atraído por la curiosidad Elric subió a la buhardilla y comenzó a indagar entre todas aquellas antiguallas. De repente, bajo una pila de postales y fotos dio con un polvoriento y maltrecho libro que por alguna extraña razón le pareció diferente al resto. Enseguida lo abrió y vio que era la historia del mágico mundo de Heartland, un lugar poblado por magos y monstruos, por caballeros y villanos, un mundo que escribía su historia en aquel libro a medida que transcurría.
Sin embargo, el malvado mago negro Midas, en su afán de extender el mal y la miseria allá por donde pasaba, se dio cuenta de ello y pensó que si dejaba el libro sin fin, la historia quedaría sin escribir y el mal triunfaría sobre el bien. Mediante sortilegios que solo él conocía arrancó las seis últimas páginas y las dispersó por Heartland, pensando que sería imposible que nadie consiguiera reunirlas de nuevo. No contento con esto, él mismo escribió seis oscuras páginas donde se relataba el triunfo del mal sobre el bien y su ascenso al cetro del poder.
Cuando Elric llegó al último capítulo y vio que estaba arrancado de cuajo se quedó un poco desilusionado y triste, sin ser consciente de lo que realmente estaba a punto de suceder. Miró su reloj y ya era demasiado tarde para volver a su casa, por lo que cogió el libro bajo el brazo, fue a la sala de estar y se puso a dormir junto con su anciana abuela. Al poco tiempo Elric se sumergió en un profundo pero inquieto sueño, repleto de pesadillas y visiones que lo llevaron hasta el mundo de Heartland, reencarnado en la piel de Eldritch, héroe valeroso y noble que se había enfrentado en multitud de ocasiones a Midas derrotándolo en todas ellas. Y por lo visto, parecía que volvería a hacerlo de nuevo…
Tu misión como Eldritch será la de recuperar las seis páginas dispersas por tu mundo y destruir las seis oscuras con que Midas pretende derrotarte. Toda una hazaña que te llevará a recorrer las extensas tierras del reino enfrentándote a todos aquellos que quieran evitar que lo consigas. Mmmm, claro que viendo a nuestro héroe nadie diría que es un héroe a la vieja usanza, ya sabes, alto y corpulento con metálica armadura y blandiendo una gran espada sobre un blanco corcel. No, nuestro héroe es un cuarentón con propensión a tener barriga, ataviado con una especie de levita y un sombrero de copa que no deja de asir por el ala. Bueno, esperemos que el destino haya acertado al reencarnarte en él.
Nos despertaremos al lado de una cama, junto a una estatua de un unicornio y con la tierra a lo lejos en el oscuro cielo. De repente vemos que cae revoloteando un sombrero de las alturas; al pillarlo al vuelo este será una de las tres armas con las que nos podremos defender y eliminar a nuestros adversarios. En seguida nos daremos cuenta que todas las armas y ayudas de las que dispondremos vendrán siempre del mismo sitio, el cielo.
Lo primero que debemos hacer es encontrar el tomo completo y una vez lo tengamos buscaremos la página que se perdió en el nivel donde nos hallamos; después haremos lo mismo con la página oscura para destruirla. Un consejo, recuerda donde está la cama, ya que una vez hayamos concluido la tarea debemos volver a ella para que nos transporte a nuestro siguiente destino.
Sin darnos respiro salen a nuestro paso una especie de zombies barbudos de los que nos desharemos lanzándoles el sombrero, aunque algunos recomponen los huesos maltrechos que quedaron en el suelo y vuelven a la carga. Nuestros enemigos tendrán diferentes formas como druidas, muertos vivientes y astronautas, por lo que no nos podemos fiar de nadie que veamos en nuestro camino.
Eldritch dispone de un tiempo límite para completar la búsqueda en cada fase o despertaremos de nuestro sueño sin conseguir derrotar a Midas. Y hablando de este, cada vez que tengamos contacto con uno de sus secuaces o sus conjuros, su poder en forma de rostro crecerá en la parte superior de la pantalla; si consigue recuperar toda su magia, seremos derrotados. Por suerte accederemos a diferentes ayudas con las que no contábamos en un principio, pero que nos irán muy bien: burbujas que harán decrecer el poder de Midas y estrellas que nos proporcionan invulnerabilidad. Las armas son tres y con diferentes fuerzas según el enemigo, pero básicamente con el sombrero necesitarás asestar tres golpes, con la espada dos y con la bola de fuego solo uno.
Los seis escenarios por los que pasaremos en nuestra búsqueda son: la ciudad de Heartland, la estación espacial, los jardines, el desierto, las mazmorras y el castillo. Una vez tengamos las seis páginas el juego finaliza con un triste aviso en la parte superior de la pantalla indicando que hemos recogido y destruido todas las páginas y el tanto por ciento del recorrido completado.
Imagino que después Elric despertó de su sueño y acabó de leer el libro completo, con el último capítulo restituido al final del tomo. En cuanto lo finalizó, subió a la buhardilla a devolver el libro a su sitio, sabiendo que en unos años aquel tomo de la historia de Heartland pasaría a sus manos. Suspiró feliz y después de desayunar con su abuela volvió a casa. Y así ocurrió, pero para entonces él ya era un adulto que no recordaba su fantástica aventura de la niñez y lo guardó sin darle importancia de nuevo en un altillo. Quien sí lo encontró fue su hijo en una tarde lluviosa que subió al piso de arriba, abriéndolo y empezando a leer el primer capítulo… aunque le faltaban las seis últimas páginas!
Los gráficos de juego son muy buenos y con muchos detalles que delatan el cuidado con que fue programado. Las animaciones son perfectas y la colisión de objetos está muy lograda. El control de Eldritch es muy sencillo, y aunque un poco de mayor rapidez en los giros nos hubiera ido muy bien, la verdad es que responde a nuestras órdenes instantaneamente en todo momento. No es un juego que destaque por su colorido, ya que la mayoría de la parte central de la pantalla es monocroma de color blanco, pero los objetos y escenarios en color están perfectamente escogidos, dando lugar a una decoración muy precisa. El detalle de que nuestro personaje desaparezca tras unas columnas y tras otras no, o que se le pueda ver a través de tuberías transparentes da una sensación de realismo muy conseguida.
Los escenarios están trabajados con esmero y en todo momento sabemos en qué lugar de Heartland estamos e incluso en uno se recrea un efecto de lluvia con relámpagos muy real para la época. Bravo.
El sonido repleto de correctos efectos ayuda a mantener el nivel de calidad conseguido con los gráficos y aún sin ser el plato fuerte del juego consigue no desentonar.
La dificultad está muy ajustada y no es imposible acabar el juego como ocurre en más ocasiones de las que nos gustaría con otros juegos. Siendo un clásico arcade el ritmo de la acción no es frenético y permite saber en todo momento lo que se está haciendo y que ocurre a tu alrededor. El control de Elric hará que tengamos que jugar varias partidas antes de controlarlo totalmente, y esto es debido al diseño del mapeado que simula cierta profundidad con movimientos no solo laterales y de salto, sino también hacia delante y atrás para pasar a través de puertas a otras pantallas. Todo esto ya se vio anteriormente en juegos como tir-na-nog, y ¿funciona? La verdad es que sí pero dificulta enormemente la orientación a la que te has movido por tres o cuatro pantallas, por lo que no está de más jugar con un mapa de los que se publicaron al lado.
La versión de Commodore 64 en está ocasión si se muestra claramente en todos los apartados a su homóloga, y aumenta el colorido y efectos sonoros con gran acierto. Amstrad CPC también se muestra ligeramente superior a Speccy, pero esta última sigue siendo mi versión preferida.
En definitiva, Odin nos transportó en 1986 al mundo de Heartland para vivir las aventuras de un niño que se durmió leyendo un libro mágico mientras Bastian aún estaba en nuestras retinas. ¿Con cuál te quedas? Yo, con los dos.
loading...
