Impossible mission

Publicado por stanly el 20/10/2009  Añadir comentarios
20 oct.2009
 

impossible missionAnother visitor! Stay a while, staaaaay forever!!!!… ¿A quién no se le pone la carne de gallina escuchando la amenazante voz del doctor Elvin Atombende? Seguro que un escalofrío ha recorrido tu cuerpo recordando aquel momento en que querías salir corriendo en dirección contraria, rumbo a tu casita. Esta era la tenebrosa voz que escuchábamos al entrar en el castillo del villano, retumbando en todos los pasillos y calando el miedo en nuestros huesos. Pero nuestra misión era una y no nos íbamos a ir de allí hasta que la hubiéramos completado.

El malvado doctor pretendía hacerse con el control total del armamento nuclear de tu país y solo tu podías impedírselo. Para ello debíamos infiltrarnos en su fortaleza con el fin de encontrar las 36 piezas de un puzzle que nos daría acceso al ordenador central, y así saber exactamente el paradero de tu archienemigo. ¿Te parece fácil?, pues me temo que no lo va a ser ya que por alguna extraña razón no disponemos de armas para afrontar la misión, y sí de un tiempo límite de seis horas. Si no acabamos con Atombende antes de agotarlo, el mundo desaparecerá bajo una nube nuclear sin dejar rastro de civilización alguna.

Este es el argumento del juego programado por Dennis Caswell, lanzado por Epyx en 1984 para Commodore 64, acaparando el favor de crítica y público, además de unas fantásticas ventas. Nos encontramos ante un arcade con grandes dosis de exploración, y todo aderezado con algo de aventura gráfica. De hecho, la interface del juego recuerda mucho a estas con múltiples botones para accionar y un mapa que nos situará en el mapeado. Por cierto, este recuerda muchísimo al que se ha empleado años después en los castlevania, lo que me lleva a pensar si no estaríamos ante su precursor.

Nos desplazamos por el laberíntico cuartel a través de unos interminables pasillos, y contamos con unos ascensores que nos permiten acceder a los diferentes niveles de profundidad que forman el subterráneo escondrijo. Al final de los pasadizos llegamos a unas habitaciones de fria decoración, donde vemos a unos vigilantes robots que vigilan incansablemente ante cualquier atisbo de intrusión. Si nos fijamos bien veremos que no todos se comportan de igual manera. Algunos de ellos se mueven con movimientos programados y acompasados, lo que los convierte en predecibles y fáciles de esquivar. En cambio hay otros que son sensibles a nuestra presencia y que no dudaran en atosigarnos en cuanto nos detecten. Además, algunos de ellos disponen de un rayo mortal que nos electrocutará si nos alcanza. Si esto ocurriera, el tiempo se reduce automáticamente en diez minutos.

Las habitaciones constan de diferentes niveles y no siempre será fácil acceder a ellos. Debemos saltar por encima de los huecos que separan a las plataformas o acceder a unos pequeños montacargas que nos facilitan el trabajo de no dejar ni un mueble sin revisar. En estos, además de las piezas del puzzle encontramos pequeñas ayudas que nos serán muy útiles, como por ejemplo interruptores de desconexión de los robots presentes en la estancia o de reseteo de los elevadores. En algunas cámaras nos toparemos con una bola gigante de color negro que nos perseguirá en cuanto entremos, y no parará hasta darnos alcance si no lo evitamos lo que , por supuesto, sería mortal.

Los gráficos del castillo son bastante buenos, con buenos detalles en las habitaciones y un escenario extenso y complejo. Tal vez una mejor elección de la paleta de colores daría mayor sensación de calidad. Destacan sobre todo las animaciones de los protagonistas. Tanto el personaje como los robots tienen unos movimientos fluidos y precisos, lo que nos permite ajustar al máximo los saltos entre plataformas y por encima de los enemigos. La introducción de las voces digitalizadas fue un hito rompedor en su momento, permitiendo al Commodore 64 lucir sus capacidades técnicas. No hay música durante el juego, pero si efectos sonoros que logran transmitir gran tensión en todo momento. Impossible mission es muy adictivo y rejugable, sobre todo teniendo en cuenta la aleatoriedad del cuartel en cada partida. Es decir, cada vez que juguemos lo hacemos en un cuartel completamente distinto al anterior, con pasillos, habitaciones y objetos distribuidos al azar.

Fue publicado en diferentes sistemas cómo Apple II, Atari 7800, ZX Spectrum, Acorn Electron, BBC Micro, Amstrad CPC, NES and Sega Master System, aunque no en todos se pudieron mantener las elevadas características técnicas del Commodore 64. Esta es sin duda la mejor versión de todas y, por suerte, la que yo tenía, convirtiéndose en uno de mis juegos favoritos para el C64.

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Impossible mission, 9.4 out of 10 based on 5 ratings

  2 comentarios a “Impossible mission”

  1. ¿hay forma de conseguir el juego en formato de windows, o play? me encantaba este juego y me gustaria volverlo a jugar

    • Si quieres jugar en tu ordenador solo se me ocurre que tires de emulación, y por supuesto te recomiendo que vayas directamente por la versión del Commodore 64. En play no me suena nada, pero tienes versiones tanto en PSP como en NDS. Suerte…

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