Master of the lamps

Publicado por stanly el 24/03/2010  Añadir comentarios
24 mar.2010
 

master of the lampsMaster of the lamps es uno de esos juegos que pasan desapercibidos a ojos de la mayoría del gran público y posiblemente es justo que sea así. Sin embargo, para los agraciados jugones que pudimos apreciarlo en su momento, este se ha convertido en un gran desconocido que merece ser recordado y reivindicado. Publicado por Activision en 1985 y programado por Peter Kaminski, contó con la fantástica obra de Russell Lieblich, que nos brindó una partitura inolvidable. Fueron sus melodías sonando a lo largo de la partida las que nos cautivaron, convirtiendo lo que era una obra menor en un pieza de culto.
El juego estaba pensado en sus inicios para ser publicado en el sistema Intellivision, pero no dio tiempo a ello y finalmente se adaptó para Commodore 64, cuya elección es probable que se decidiera en función de sus cualidades musicales. Según Lieblich, que compaginó la función de compositor con la de diseñador, el propósito era crear un paisaje de sonido digital con el que experimentar la relación color-sonido, teniendo en mente en todo momento los límites del medio en el que intentaron plasmarlo.
El planteamiento del juego es muy sencillo, tanto que en su momento se llegó a criticar el hecho de pagar 10.99 libras a cambio de un juego con únicamente dos escenarios y dos acciones a realizar. ¡Pero si es un Simon con música!, proclamaban. Evidentemente, visto así podían tener parte de razón, pero entonces caeríamos en el error de no ir más allá de la apariencia, de no profundizar en su jugabilidad. Y desde luego, había mucho más…

Tras la muerte del Sultán, tres poderosos genios escaparon de la prisión en que se convirtieron sus lámparas mágicas, amenazando el futuro reinado del joven príncipe heredero. La única manera de recuperar el poder y mostrarse digno de tal honor era enviar a los genios de vuelta a su prisión y restaurar la paz en el reino. Y aquí entramos nosotros, cuando con nuestra templanza y valor debemos recuperar las siete piezas que completan cada una de las tres lámparas atravesando los veintiún niveles del juego.

master of the lampsCada una de las etapas en la búsqueda de las piezas se divide en dos partes con mecánicas completamente diferentes, repitiéndose a lo largo de toda la partida.
En la primera, viajamos en nuestra alfombra mágica en busca del genio que tenga las piezas en ese momento. En este viaje volaremos a través de un túnel tridimensional formado por rombos de múltiples colores que se aproximarán a gran velocidad y que debemos atravesar por el centro. A medida que avanzamos en nuestro viaje la velocidad del túnel se incrementará, hasta tal punto que será fácil salirse del camino y saltarnos alguno de los rombos, teniendo que volver a comenzar de nuevo. Si conseguimos llegar al final nos posaremos en el suelo para encontrarnos cara a cara con nuestro malvado enemigo.

En la segunda parte de la etapa, nos encontramos ante un paisaje de cráteres y una fila de gongs de distintos colores que nos serviran para la prueba a la que nos enfrentaremos. Con un mazo golpearemos uno de los gongs, el que queramos, despertando al genio de su letargo y que aparecerá ante nosotros con una shisha en las manos mientras fuma de ella tranquilamente. Entonces, e inspirando una larga calada, dejará escapar nubes de humo que formarán uno tras otro círculos de distintos colores antes de desaparecer en forma de nota musical. En el corto espacio de tiempo que se mantienen en pantalla debemos memorizar los colores y el orden en que están, ya que cuando se transformen en nota pasaran a ser de color gris mientras caen sobre nosotros. Estas nos alcanzarán a menos que antes golpeemos con nuestro mazo el gong correspondiente al color que tenía, haciendola desaparecer. Cada vez que consigamos completar una secuencia de música y colores, se nos entregará una de las siete partes que componen la lámpara donde atraparemos al genio.

A medida que avancemos en nuestra búsqueda, la dificultad se irá incrementando ostensiblemente en ambas partes de las pruebas. En la de vuelo, llegaremos a alcanzar una velocidad endiablada que hará muy complicado mantener el vuelo en el centro de los rombos. Un buen consejo es no trazar movimientos bruscos e intentar mantener el centro de la pantalla el máximo tiempo posible. Por otra parte, en la prueba de memoria comenzaremos por unas irrisorias dos notas musicales a la que se irán sumando otras hasta llegar a tener que memorizar la casi imposible cifra de doce. En pocas palabras, lo que comenzó siendo un juego de niños pasará a ser palabras mayores antes que nos demos cuenta.Por suerte disponemos de dos niveles de dificultad a escoger junto a un útil tutorial de vuelo donde practicar antes de comenzar el juego. En el nivel sencillo solo completaremos una de las tres lámparas, mientras que en el nivel standard haremos lo propio con las tres antes de llegar al final.

Los gráficos son más que cumplidores, sobre todo teniendo en cuenta que el género de puzzles no requiere un mayor despliegue de medios para que nos resulte agradable a la vista. El control de la alfombra voladora es sencillo de dominar y no supone mayor problema hacernos con ella. Cuando estamos en tierra, el movimiento del príncipe está muy bien resuelto y los saltos que provocamos con el joystick nos llevan de un gong al otro en un plis plas.

Y llegamos al punto verdaderamente sobresaliente del juego: la música. Es imposible pensar en este juego sin que nos venga a la mente alguna de las siete melodías que adornan los vuelos por el espacio o el grave sonido del gong al ser golpeado por nuestro mazo. La variedad de ritmos e instrumentos envuelven el escenario en una atmosfera mágica y nos transportan al maravilloso reino árabe del príncipe. Russell Lieblich tuvo una obra prolífica como compositor de videojuegos , componiendo la música de por ejemplo Little Computer people o Aliens, también para Activision, pero fue con este que nos entregó su mejor obra.

Master of the lamps no pasará a la historia del software, desde luego, pero aún es recordado por los que en su momento disfrutamos de la magia que desprendía en nuestro Commodore 64 al cargarlo. Poco variado y algo repetitivo, tal vez, pero lo que no es ni será en ningún momento es aburrido. Aún estas a tiempo para descubrirlo, así que siéntate ante el ordenador y despega sobre tu mágica alfombra voladora rumbo a la fantasia.

GD Star Rating
loading...
Master of the lamps, 7.5 out of 10 based on 2 ratings

  2 comentarios a “Master of the lamps”

  1. ¿A que tiene su vicio? Recuerdo grandes tardes jugando a este juego, pero la verdad es que nunca pude acabarlo. Ufff, se complica bastante en cuanto avanzas algunos niveles. Pero… ¡siempre quería más!

  2. Justamente tengo la melodía de este juego puesta cuando me llaman al móvil, y cuando mandan un mensaje, el sonido de cuando se eleva la alfombra, hehehe.

    Sigue estando entre mis preferidos de Commodore 64, sin duda. Y nunca falta una buena partida cuando pongo el ordenador.

    Saludos!

 Deja un comentario

(necesario)

(necesario)

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Los mejores juegos