Edisón Carter, de profesión periodista. Trabajo en la cadena 23 de televisión como presentador de un programa de éxito. Todo iba bien hasta que un día descubrí que utilizamos los anuncios para enviar publicidad subliminal, lo llamamos blipverts. Esto no sería tan malo si no fuera porque provocan estallidos de cabezas en algún que otro espectador. Seguro que en la cadena se lo toman como un mínimo y asumible daño colateral, pero yo no. Y cómo no quieren que esto salga a la luz, han contratado a unos amables asesinos para que terminen conmigo antes de que destape el tinglado. Casi lo consiguen tras un aparatoso accidente en el que salí volando con la moto. Maldita señal de altura máxima !! (Max headroom, en inglés). Pero logré sobrevivir…
Me llevaron a una pequeña habitación y aprovechando otro de sus últimos inventos, transfirieron mi personalidad a un ordenador dotado de imagen humana para así poder seguir presentando el programa, esta vez bajo sus ordenes. Con lo que no contaban con que conservaría parte de mis recuerdos y mi sarcástico sentido del humor y me volvería incontrolable y respondón. Así que me tiraron a la basura y allí seguiría si un viejo chiflado no me hubiera rescatado. Ahora, y desde su furgoneta, seguimos transmitiendo en un canal pirata. Estamos siendo un éxito de audiencia y un incordio para los poderosos. No se han salido con la su…su…su susu….suya!!!.

Another visitor! Stay a while, staaaaay forever!!!!… ¿A quién no se le pone la carne de gallina escuchando la amenazante voz del doctor Elvin Atombende? Seguro que un escalofrío ha recorrido tu cuerpo recordando aquel momento en que querías salir corriendo en dirección contraria, rumbo a tu casita. Esta era la tenebrosa voz que escuchábamos al entrar en el castillo del villano, retumbando en todos los pasillos y calando el miedo en nuestros huesos. Pero nuestra misión era una y no nos íbamos a ir de allí hasta que la hubiéramos completado.
Este es el argumento del juego programado por Dennis Caswell, lanzado por Epyx en 1984 para Commodore 64, acaparando el favor de crítica y público, además de unas fantásticas ventas. Nos encontramos ante un arcade con grandes dosis de exploración, y todo aderezado con algo de aventura gráfica. De hecho, la interface del juego recuerda mucho a estas con múltiples botones para accionar y un mapa que nos situará en el mapeado. Por cierto, este recuerda muchísimo al que se ha empleado años después en los castlevania, lo que me lleva a pensar si no estaríamos ante su precursor.
En 1983 Quicksilva consiguió sorprender a seguidores del Speccy y crítica especializada por igual, con el juego que se convertiría en uno de sus grandes éxitos, Ant Attack. Una propuesta rompedora en su concepto, tanto por su guión cómo por un planteamiento técnico no visto hasta entonces, ofrecía algo diferente y fresco que nos recordaba el espíritu de las películas serie B de Hollywood. El universo de Escher fue el punto de partida y principal inspiración de Sandy White a la hora de concebir el escenario, y por ello le honró con el juego de palabras que da nombre a la ciudad.
En el instante en que superheroes y videojuegos cruzaron su camino por primera vez en los 8 bits, los aficionados a ambos mundos supimos que aquella relación iría para largo, y así ha sido hasta hoy. Ocean se percató rápidamente del filón que podían suponer los personajes del papel couche para sus arcas, y se hizo con los derechos de uno de los grandes, El hombre murciélago de DC Comics. El resultado de aquella unión fue el esperado por todas las partes implicadas, y consiguieron lanzar tres grandes juegos, e incluso alguno de ellos magistral.
Hay personajes, nombres míticos en la historia del Spectrum que recordaremos en el futuro, pero si uno merece ser el primero ese es el de Matthew Smith, creador de dos de los juegos más importantes del Speccy : Manic Miner y Jet Set Willy. Porque mucho se ha escrito sobre él y el misterio que le envuelve, pero lo cierto es que aún hoy no sabemos a ciencia cierta qué acabó con su brillante carrera de programador. Llegó a lo más alto para luego desaparecer del mundanal ruido sin dejar rastro, regresando de nuevo para ocultarse en el anonimato. ¿Qué ocurrió?, ¿Qué fue de Matthew Smith?…