Tras la buena acogida que tuvo el lanzamiento de Spirits para ZX Spectrum, Topo Soft quiso cambiar de escenario en su nueva aventura dejando a un lado la fantasía para sumergirnos en el terror espacial de la mano de Survivor. Y no acababan aquí las novedades… en una apuesta relativamente arriesgada y acostumbrados como estábamos a pertenecer al bando de los buenos, resultó realmente extraño tomar el control de un personaje capaz de cualquier cosa para conseguir la supervivencia de su especie y ser el malo. Y esto no habría sido algo especialmente negativo si no fuera porque para ello se tenía que cargar al resto de la humanidad por el camino.
Nos encontramos viajando por el espacio a bordo de una extraña nave diseñada con el fin de transportar a toda forma viviente que encuentre a su paso y poder preservar los últimos ejemplares de cada especie antes de su extinción. En uno de los planetas explorados los misteriosos tripulantes capturaron al último ejemplar que quedaba con vida junto a varios de sus huevos, y fueron trasladados a la nave como el resto de los especímenes. No se fijaron en su extraña morfología, ni sospecharon nada del mundo del que provenía. Parecía uno más y así lo trataron. Sin embargo no lo era. Tras miles de años de supervivencia en un planeta hostil y pleno de peligros, el alien había desarrollado un cuerpo prácticamente invulnerable, una astucia y coraje totalmente salvajes y un instinto de supervivencia nunca visto antes. Este es el protagonista de nuestra aventura, es decir, esta vez tú eres el malo de la película. Divertido, ¿no?
Nuestra misión es sencilla: recoger las diez vainas que hay distribuidas por toda la nave y llevarlas a sus respectivas incubadoras, asegurando de esta manera la supervivencia de tu especie por encima de las demás. Claro que estas, sabiendo que si lo consigues acabarás con ellas en un santiamén, intentarán por todos los medios evitar que logres tu objetivo, jugando la baza de la superioridad numérica para acabar contigo.
A tu favor están la enorme resistencia de tu cuerpo y el ácido que escupes por la boca, capaz de derretir los más resistentes metales y, cómo no, a cualquier enemigo al que apuntes. En tu contra, cualquier contacto con ellos te restara energía peligrosamente, eliminandote si se agota y contigo a tu prole. Por suerte, esta se repondrá cada vez que introduzcas una vaina en su incubadora o bien devorando alguno de los pequeños ingenieros que pululan por los compartimentos que irás visitando durante la exploración del vehículo espacial.
La nave consta de 142 pantallas agrupadas en cuatro áreas independientes aunque comunicadas mediante unos elevadores y puertas que encontrarás por el camino; también las rejillas de ventilación te llevaran por largos túneles hasta el otro lado. En nuestra busqueda es fácil perderse por el laberinto que forman los pasillos y habitaciones, así que tener un mapa al lado mientras lo recorremos es algo más que recomendable. Como ayuda disponemos de una mini-pantalla que aparece al pulsar SPACE, donde se nos indican el número de vainas que faltan por encontrar y nuestro estado físico.
Gráficamente el juego está muy trabajado, con muchísimos detalles por pantalla que no merman la velocidad del movimiento, dando igual la cantidad de bichos que podamos ver en ese momento. Sin embargo, este loable trabajo gráfico juega en su contra ya que más pantallas de las que nos gustaría aparecen excesivamente recargadas y barrocas, dificultando la visión general de los personajes y de las plataformas. Ocurre por ejemplo que caminas por la habitación y sin saber por qué, no puedes avanzar más; pero si te fijas bien, descubres que una plataforma impide tu paso y tienes que saltarla ¡y no la habías visto antes! Al menos nuestro protagonista es grande y relativamente fácil de distinguir.
El control no es todo lo preciso debiera ser y puede desesperar a más de uno, sobre todo en las pantallas más plataformeras. Encontrar el punto exacto donde debemos saltar es tarea ardua y más teniendo en cuenta que no podremos rectificar la dirección del salto en el aire. La distancia a la que disparemos el ácido dependerá del tiempo que mantengamos pulsada la tecla correspondiente, aunque es algo difícil apuntar bien por la trayectoria que toman los disparos. Es decir, que necesitaremos algo de práctica si queremos afrontar nuestra misión con garantías de éxito..
La adicción no es uno de los puntos fuertes del juego, y aunque en ningún momento es aburrido de jugar, si que tendremos un poco la sensación de poca variedad en la acción. La jugabilidad la marcarán la cantidad de bichos que nos encontraremos o el esfuerzo por intentar no perdernos, pero desde luego no caeremos rendidos ni por la variedad en el juego ni porque tengamos que estrujarnos los sesos resolviendo puzzles. Aunque claro, ¡esto es acción pura, sin más!
Con este juego Topo Soft llegó a un acuerdo con US Gold para la distribución del juego en Inglaterra, algo que les ayudo muchísimo a ser reconocidos más alla de los Pirineos. De esta manera se colocaron en el mercado anglosajón al mismo nivel de Dinamic y Opera Soft que ya habían adquirido sus respectivos compromisos con Ocean y Alligata respectivamente. Así , poco a poco, consiguieron que el software español comenzara a ser reconocido entre los de mayor calidad en el mercado de ZX Spectrum. De calidad sí, y también de extrema dificultad; esta era la percepción que crecía en la opinión de los usuarios ingleses y las revistas especializadas. Pero, ¿quién dijo que serían fáciles?
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La verdad es que el Survivor sufre el mal de muchos juegos de la época, y es que jugable, jugable, no lo es mucho. Pero es brillante en muchos aspectos, demasiado ambicioso para las posibilidades de la máquina.
Imagino que al ser su segundo juego Topo Soft quiso demostrar de lo que era capaz, aunque se olvido la jugabilidad por el camino. Pero bueno, un par de partidas si que se dejaba jugar…