Scuba Dive es otro de esos juegos semi-desconocidos que, sin grandes pretensiones ni ornamentos, es recordado por muchos de nosotros como un divertido arcade que nos proporcionó algún que otro momento de vicio. Fue publicado por Durell Software en 1983, una joven compañía que tan solo tenía como bagaje profesional Harrier Attack! y Jungle Trouble, ambos lanzados el mismo año. Posteriormente serían los “culpables” de juegazos como las dos entregas de Saboteur o Turbo Spirit. Tuvo una versión en Commodore 64, que a mi entender no llegó al nivel de la del Speccy.
En Scuba Dive tomamos el papel de un buscador de tesoros que recorre las profundidades del océano ávido de aventuras y, por qué no, de recompensas. Así que embarcamos en nuestra bote y navegaremos rumbo a alta mar siguiendo las instrucciones de un mapa que indica las coordenadas de un lugar repleto de riquezas. Nos colocamos las gafas submarinas, la botella de oxígeno y nos lanzamos al frio mar a ver si hay suerte…En seguida nos daremos cuenta que no somos los únicos que rondan aquellas aguas y las especies marinas abundan como no habíamos visto antes en ningún lugar: tiburones, esturiones, bancos de atunes, peces eléctricos, medusas, etc… Y la experiencia nos dice que no les gusta ser molestados, así que mejor no tocarlos si no queremos salir perjudicados. Vaya, hemos tenido suerte y vemos que hay cantidad de ostras en el fondo. ¡Perfecto!, pero debemos tener en cuenta que sólo podemos recoger las perlas cuando tengan el caparazón abierto, y que en cuanto tengamos doce recogidas, debemos subir a la superficie y depositarlas en la barca. El problema es que no podemos distinguir las ostras que ya hemos revisado de las que no, por lo que mejor ejercitar la memoria y recordar por donde hemos pasado. Y esto no es tan fácil como parece, ya que en la oscuridad del fondo marino todas las pantallas parecen la misma, sobre todo si vamos esquivando a todo bicho viviente e intentamos no tocar las paredes ni el fondo. Leer más…
