Corren los años 30, una época muy dura donde sobrevive el que puede y vive el más listo. La ley seca y los casinos ilegales están bajo el poder de las todopoderosas mafias, que se reparten New York como si de un pastel se tratara. Los policías corruptos hacen la vista gorda a cambio de algún que otro soborno o favorcillo, mientras que los pocos integros e insobornables que quedan, bueno… esos tienen que vigilar sus espaldas si quieren llegar al final del día.
El brazo ejecutor de las mafias son los gangsters, que hacen lo que les ordenan sin rechistar con la esperanza de ir escalando peldaños dentro de su organización. Matan, apalean, amenazan o sobornan; no hay nada a lo que digan que no y sobre todo, sobre todas las cosas, son leales a su capo. Si alguno dejara de serlo y se desviara del camino correcto, seguramente acabaría en el fondo del mar con unos bonitos zapatos de cemento.
Y ahí está Bugs Maloy, el peor de todos. El capo más despiadado, sanguinario y cruel que se haya conocido desde Al Capone. Ni un alma respira en la ciudad sin que él lo sepa. Todos los tugurios de los bajos fondos, y de los no tan bajos, están bajo su control y a menos que satisfagan su pequeña contribución mensual, recibirán la atenta visita de alguno de sus secuaces. Las chicas de pago, las drogas y las apuestas son dirigidas desde su cuartel general, un lugar secreto que nadie excepto su mano derecha sabe dónde está.
Pero todo gigante tiene su punto débil y Maloy no iba a ser menos. Parece ser que consiguió recuperar una comprometedora cinta grabada que podía provocar que acabara con sus huesos en Alcatraz, pero por suerte para él pudo recuperarla y ponerla bajo buen recaudo. Sin embargo, Bugs no es el único que sabe de su existencia y esta anónima persona me ha contratado para conseguirla y entregársela en mano. No sé quién es ni para que la quiere, pero paga muy bien y yo soy fácil de convencer. ¿Y quién soy yo? Barlow, Jack Barlow, detective privado.
Bajo este aspecto de película serie B de mafiosos comienza Movie, un fascinante juego lanzado por Imagine en 1986 para Spectrum 48k y Amstrad CPC. Leer más…

en uno de los juegos más vendidos en las navidades de 1983. El programa en cuestión fue Arcadia, lanzado tanto para VIC-20 como para Spectrum 16k. Posteriormente se versionó para Commodore 64, en 1983.