Mastertronic hizo acto de presencia en el mundo del software provocando un pequeño terremoto que sacudió los cimientos de la aún muy joven industria informática. Su agresiva política económica lanzando juegos de calidad a 1’99 libras trastocó los planes de las otras compañías, de tal manera que estas no supieron cómo responder ante dicho ataque. Por ello, y durante largo tiempo, estas no variaron el precio de sus lanzamientos para las máquinas de 8 bits. Esto dió a Mastertronic un margen suficiente, dado la diferencia de precios entre ellos y los demás, para crear una nueva línea de videojuegos a finales de 1985, con una mayor calidad en la producción de la que ya ofrecían y por un importe algo superior. El sello creado pasó a denominarse M.A.D. (Mastertronic’s Added Dimension) y tuvo como carta de presentación el fantástico The Last V8 para C64. ¿El precio? 2’99 libras. Y fue bajo esta nueva línea que se lanzó la segunda aventura de nuestro caballero favorito…
En esta ocasión Magic Knight deja de lado la acción para dar paso a una aventura en toda regla, con algún toque de plataformas, tratando de solventar otra de sus extrañas misiones, aunque esta vez no es el culpable del desastre. El mago Gimball, maestro y tutor de MK, en su afán por crear un nuevo sortilegio no ha mezclado correctamente los ingredientes de la nueva pócima y os traslada a ambos en el continuo del espacio-tiempo hasta el castillo de Karn. Pero eso no es todo, ya que en su desastroso experimento arrastró a otras siete personas consigo, sumidas en una especie de letargo que las mantiene conscientes aunque inmóviles. Solo tú puedes restablecer la normalidad y devolver a cada uno a su lugar/tiempo de origen y regresar.
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En 1984 apareció una compañía de software cuya visión empresarial iba a contracorriente de lo que imperaba por entonces en el mercado, ofreciendo buen software y juegos de calidad al menor precio posible. De esta manera fue posible que llegara a nuestros ordenadores en 1985 la saga de Magic Knight, para C64, MSX, ZX Spectrum y Amstrad, con cuatro partes que mantuvieron un nivel bastante elevado al irrisorio precio de entre 1’99£ y 2’99£. Incluso conservaron el mismo precio en sus versiones de Commodore 64, cuando lo habitual era encarecerlas en una libra (sic). Si tenemos en cuenta que en aquel momento la mayoría de lanzamientos rondaban las siete libras, el mérito que tuvo Mastertronic en su empeño fue más que notable. Su creador fue David Jones, programador externo a la compañía y que limitó su carrera en los 8 bits a las cuatro entregas del caballero mágico, amén de algún que otro programa menor y de escasa repercusión.