En 1984, Interceptor Software sorprendió con una adaptación algo tardía del arcade Arabian, de Atari, presente en las salas recreativas desde hacía varios meses y cosechando un relativo éxito con buenas recaudaciones. Era un típico juego de plataformas en el que encarnamos el papel de un joven príncipe, Imrahil, cuyo deber es rescatar a la joven princesa secuestrada por el malvado sultán y prisionera en una de las torres del palacio. Para ello pasaremos por una serie de pantallas en las que, mientras esquivamos todo tipo de enemigos, encontramos y recogemos una serie de vasijas repartidas por el escenario. Además, si esto lo hacemos en el orden de las letras grabadas en ellas formando la palabra arabian, recibimos un gratificante bonus de puntuación.
Fue un juego en que la apariencia ganó la partida a sus virtudes, y aunque tuviera unos gráficos coloridos con una música pegadiza, no pasaba de ser un entretenimiento de corto alcance y rápida digestión. Bueno, de hecho en eso consistían la mayoría de arcades del momento, ¿no? Sin embargo, fue lo bastante valorado como para conseguir su conversión a los 8 bits, tal y como mandaban los cánones de la época. La mejor adaptación se la llevó Commodore 64, superando prácticamente a su inspirador. Y digo esto porque Interceptor Software no se limitó a programar una adaptación pixel a pixel de Arabian, sino que se tomaron alguna que otra licencia e incorporaron nuevos decorados. Spectrum y Amstrad tuvieron sus respectivas versiones pero no llegaron ni por asomo a la calidad de la anterior, con el añadido de que fueron publicadas un año después, en 1985.
El juego se divide en ocho escenarios, a cual más sorprendente, que nos transportaran a los rincones más recónditos de la península arábiga.
Iniciamos nuestra periplo atravesando el siempre peligroso Mar Rojo a bordo de un barco incordiado sin descanso por pulpos, aves de rapiña y constantes andanadas de cañonazos. En sus mástiles se encuentran las tinajas que debemos recoger y, como dije anteriormente, el premio será mayor si seguimos el orden correcto.
Después, y a bordo de un simple tronco, atravesaremos un peligroso rio infestado de cocodrilos, esquivando como buenamente podamos la lluvia de rocas que nuestro enemigo lanza con sus mortíferas catapultas. Al menos disponemos de un rayo mágico con poder suficiente para destruirlas antes de alcanzarnos. Si logramos sobrevivir llegaremos a unas profundas grutas donde nos esperan los genios de Al-Khemizd el mago, con cara de pocos amigos y mortíferos rayos. Y ya sabes, tenemos que darles esquinazo sin que nos toquen. Para ello podemos saltar de roca en roca, dejarnos caer al piso de abajo o volver a subir por las escaleras que unen los diferentes niveles. Ah, y por supuesto habrá de nuevo tinajas para recoger. Cuando acabemos con ellas y podamos huir a bordo de la alfombra mágica que les hemos robado, sobrevolaremos el desierto rumbo a Baghdad, al palacio del Sultán. Pero no estamos solos allí arriba y unos soldados armados con arcos desde el suelo y otros que vuelan como nosotros intentaran abortar nuestro precario vuelo.
Tras las peripecias aéreas llegaremos al palacio real, y es entonces cuando comenzienza lo verdaderamente difícil, escalando altos muros protegidos por los fieles soldados del villano. A lo largo de tres niveles deberemos esquivar sus lanzas y flechas, los barriles rodantes que nos lanzan y las rocas ardientes que caen sobre nuestra cabeza. En fin, nos toca seguir recogiendo tinajas aquí y y allá, aunque esta vez la recompensa será mayor, ya que podremos liberar a la princesa de su cautiverio, no sin antes de salvar un último obstáculo. Tal como llegamos, huiremos de allí a bordo de la alfombra mágica, pero esta vez nos atacaran los soldados desde las murallas con sus largos arcos al mismo tiempo que intentamos esquivar a los buitres. Y como nosotros somos los buenos y ellos los malos, colorín colorado, esto se ha acabado y a vivir felices en un lejano reino rodeados de fieles súbditos.
Como ya dije al principio, la versión de Commodore 64 es muy superior a las restantes, sobre todo a la de Spectrum, que no paso de ser un juego del montón. Los gráficos están bien diseñados y programados para ser una máquina de 8 bits, logrando una conseguida ambientación de las tierras de las mil y una noches. Los escenarios nos sumergen en el ambiente mágico de Arabia, y están acompañados de unos sprites definidos y de fácil control. Por mencionar algún defecto podríamos decir que las animaciones eran un poco pobres o que seguramente no habría costado mucho detallar mejor las orillas del rio o los cielos y tierras en las pantallas aéreas. Aún así, estos pequeños fallos no empañan para nada el resultado final.
La dificultad no es excesiva ni tendremos la sensación de que sea imposible llegar a la princesa, pero si nos exigirá esforzarnos de lo lindo para llegar al final. Mención aparte merece la música, que con diferentes y pegadizas melodías logra sumergirnos en la magia de un cuento del que somos protagonistas. Su compositor fue Chris Cox, brindándonos la que sería sin duda su mejor partitura. Cabe resaltar el hecho que en las pantallas introductorias entre niveles, donde un pequeño texto describe qué nos encontraremos, un simulador de voz digital bastante entendible narrará dicho pasaje, lo que adorna sensiblemente el producto conseguido.
Tales of the arabian nights no es ni será uno de los grandes clásicos, pero reúne suficientes virtudes como para dedicarle algunos minutos y jugar unas cuantas partidas. Te encontrarás con un juego divertido, adictivo como pocos y sobre todo,… ¡mágico!
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Un longplay: http://www.youtube.com/watch?v=MMDRO9OCvik
Jooder, estuve viendo como resuelve la primer pantalla :O :O :O y :O
Tiene tela
Me lo guardo en una carpeta para darle una segunda oportunidad, pero me parece que se gana el puesto de “desesperante”
A ver si encuentro un video del juego
$diosss, ¡lo he borrado con odio y desesperación!
Apenas si soy capaz de juntar una letra, ¡la segunda es una odisea casi imposible!!!!
Jeje, ya dije que no sería fácil llegar al final. Sí es un poco difícil, sí. Pero a que está bien la música…
Uno nuevo para la lista