En 1985 Super Mario Bros fue el punto de partida de las aventuras del fontanero más famoso de los videojuegos, convirtiéndose rápidamente en un éxito mundial que sobrepasó todas las expectativas que pudiera tener Nintendo. Lanzado en exclusiva para su plataforma de 8 bits, no tuvo ninguna adaptación oficial a otras máquinas, algo que ya dio pistas de la estricta política de la casa nipona con las third parties. Es decir, que cualquier jugón de pro de quisiera jugar al fenómeno del momento no tenía más opción que adquirir una NES, lo cual era poco menos que un sacrilegio en aquel momento ¡comprar una consola teniendo un ordenador!
Y esto fue así durante largo tiempo, hasta que en Julio de 1988 Rainbow Arts lanzó The Great Giana Sisters, un gran juego al que siguió la polémica tan pronto llegó a nuestras manos. ¿El motivo? Tan simple como que Nintendo vio en este título un plagio descarado de su personaje franquicia y no dudo en amenazar con llevar a los tribunales a la compañía germana. Finalmente se salió con la suya y consiguió que se retirara de los estantes tan pronto llegó a las tiendas. Se da el caso de que incluso hubo una versión para ZX Spectrum, analizada por la mayoría de las publicaciones del sector, que ni siquiera llego a salir a la venta cuando ya habíamos disfrutado de las capturas de pantalla y del port para C64. Las pocas copias que se llegaron a vender de este se han convertido en una cotizadísima pieza de coleccionista muy difícil de conseguir, llegando al status de título de culto.
¿Qué había de cierto en las acusaciones de Nintendo? ¿Plagio, imitación, inspiración? ¿Era el texto The brothers are history que luce la caratula una confesión implícita? Seguramente nunca conoceremos los motivos que inspiraron a los programadores a la hora de diseñar el juego, y aunque lo cierto es que las similitudes son muchas ¿acaso no se contaron por decenas los juegos que hicieron lo mismo con Jet Set Willy o Manic Miner? ¿no hubo decenas de juegos similares utilizando el sistema Filmation? Seguramente las presiones de un gigante como Nintendo fueron demasiado grandes como para poder enfrentarse a ellas y era más sencillo claudicar que embarcarse en un farragoso proceso judicial. Por suerte, hoy podemos disfrutar y analizar este gran juego como entonces no pudieron hacer muchos de los usuarios de Commodore 64, Amiga o Spectrum. Así que vamos a ello…

Poco podía imaginarse la pequeña Giana aquella noche que al acurrucarse en su cama, acabaría entrando en un mundo de pesadilla del que le iba a costar mucho despertar. Un sueño poblado de monstruos, castillos, plataformas imposibles y mil obstáculos por sortear. Sin embargo, y sin saber cómo, en su interior supo que si conseguía llegar al gran diamante, regresaría a su confortable hogar en Milano. Y se puso en camino.
Este es el punto de partida de un juego que bebe directamente de la jugabilidad y de la mecánica que pudimos disfrutar anteriormente en Super Mario Bros. Es un plataformas puro y duro, con vista lateral, en el que debemos avanzar hacia la salida que encontraremos al final de cada uno de los treinta y dos mundo que debemos recorrer. A lo largo del recorrido tendremos que sortear una gran cantidad de enemigos y apurar saltos milimétricos que pondrán a prueba la pericia del jugador más curtido.
Algunos de los niveles son ciertamente más cortos que los del original, pero a cambio están repletos de caminos alternativos y fases de bonus que alargan la vida de la partida si intentamos encontrarlos todos. Y hablando de bonus, estos aparecen en diferentes formas al golpear con nuestra cabeza los bloques con una estrella dibuja, aunque es recomendable no olvidarnos de los ladrillos, ya que pueden esconder alguna que otra sorpresa. Todo esto sin olvidar el tiempo límite de que disponemos para llegar al final de cada nivel.
¿Dónde está la hermana de Giana, María? La respuesta es sencilla… Como el sueño de es de Giana, su hermana solo aparece si esta la invita a viajar con ella mediante una pastilla de colorines que surge de alguno de los bloques de bonus. Y no solo eso, sino que al transformarnos en María también lo hará nuestro aspecto, convirtiéndonos en una pequeña punki con capacidad para destrozar ladrillos con su cresta y lanzar burbujas contra los enemigos. ¡Claro! Por eso la dulce Giana no podía destruir el adobe… necesitaba a su rebelde hermanita.
Babosas, murciélagos, pirañas y bichos nunca vistos antes pueblan este mundo de fantasía y mejor que los esquivemos mientras saltamos por las estrechas plataformas y suelos que desaparecen bajo nuestros pies. Como podéis ver, no parece que sea tarea fácil y efectivamente no lo es. Pero la dificultad está muy bien ajustada y a medida que vayamos memorizando los escenarios veremos que cada vez avanzamos más rápido. También ayuda que el control es bastante bueno y nuestro personaje responde bien a las órdenes del mando. Un pequeño hándicap es que los mandos de entonces solo tenían un botón, que en este caso es el que utilizamos para disparar, lo que obliga a saltar moviendo la palanca hacia arriba en una acción que no siempre nos permite ser todo lo precisos que querríamos.
Al final del recorrido, llegaremos al gran diamante y… mejor no te explico que ocurre. Así lo podrás ver con tus propios ojos.
Los gráficos destacan por su gran calidad, sobre todo en su versión de Commodore 64; del Amiga podíamos esperar mucho más y se quedo a medio camino, simplemente mejorando en algunos aspectos a su hermano pequeño. Si nos quedamos con la del 64 nos encontramos con unos escenarios muy coloridos y bien definido que corren con un scroll lateral realmente suave. Los enemigos son variados y numerosos, desplazándose con movimientos predefinidos que los hacen predecibles y fáciles de esquivar.
Mención aparte merece la música, a cargo de Chris Hülsbeck, uno de los grandes compositores de bandas sonoras para videojuegos de la época y que compuso una pegadiza melodía que combina perfectamente con la mecánica del juego. En este caso, la versión de Amiga las melodías son variadas y sin desmerecer a su hermano menor, de mayor calidad. Recordemos que Hülsbeck fue el autor de una de las mejores composiciones que se hayan creado para un videojuego; hablo por supuesto del Turrican.
Y hasta aquí las aventuras de Giana y Maria… Y no, no me olvido de su oficiosa continuación, Hard’n Heavy, pero de ella ya hablaremos en otro momento. Ahora toca jugar con las Sisters más famosas de los ocho bits.
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Un juego legendario al que disfruté muchísimo jugar (y sigo disfrutando!!) con una historia realmente curiosa por detrás…
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